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Viernes de paseo.

La de ayer fue una mañana de paseo; una con jirones de nubes blancas en el azul del cielo.   ¡Qué clara, qué bonita la luz de la mañana!   Mis ojos, viejos de tanto mirar papeles durante años, al rato acaban por enfocar con nitidez el alto de las casas, la intensidad de amarillos y verdes en las hojas de los árboles de octubre, la lejanía en las calles sabidas de carretilla de tanto andarlas.   Sí, salí a andar; libre, siquiera durante un par de horas.   La lluvia y el viento del día anterior arrancaron miles de esas hojas.   Hay una pauta de manchas en las baldosas de las aceras: manchas húmedas de las hojas, restos de pigmentos foliares, de polvo y humos.   Manchas sucias, orgánicas; la pista de huida de una criatura viva, esquiva, invisible en la decadencia de la rutina ciudadana…   Salvo para los barrenderos que se desesperan ante el avance del otoño (y lo que dé de sí el invierno); y, quizá, para tantas personas mayores que pisan frágiles, inseg...

Lluvia.

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Me gustan los días de lluvia.  Bueno, lo que me gusta es que el tiempo cambie.  Nada de pegarse cuarenta días seguidos de sol o dieciocho de niebla: en cuanto a las travesuras de la atmósfera baja, soy de los que opinan que en la variedad está el gusto. Hoy, no tanto.  La lluvia, quiero decir.  Me moría de ganas de salir a andar, un paseo largo de esos que cruzan el callejero viejo y roto que guardo doblado en la balda del taquillón que antes servía de base al teléfono de casa (lo que la caprichosa modernidad ha acabado por etiquetar como "un fijo".  Me temo que, a la larga -quien más, quien menos- todos seremos eso: "fijos".  Escasos y repetitivos en el poco fiable registro de la memoria, ay). Pero últimamente la lluvia manda.   Hay que resignarse, quizá incluso saludarla con una sonrisa.  Pese a los inconvenientes que suponga para el día de cada cual. Lluvia, bendita agua.  Fría en el rostro, los hombros y la ropa mojada.  ¿Os hab...

Las cuatro cosas que necesito para seguir viviendo.

 Algo lo bastante urgente como para pararme a escribirlo antes del desayuno. 1.-  Dinero en mi cuenta corriente.  Que mis libros empiecen a venderse como deben (y, muy probablemente, merecen) entre los miles de personas a los que podrían gustarles.  O que me toque la lotería: si ocurre, hey, perfecto (me dejo y encantado, muchas gracias).  En el peor de los casos, ay, encontrar un empleo en que me apreciaran y me sintiese contento.  La idea es conseguir ingresos y con ellos, la consabida tranquilidad para ir tirando.   2.-  Salud; o, al menos, que lo que no ande del todo bien por dentro no muestre síntomas que dificulten el día a día.  Que las malditas piedras de los riñones se queden donde están sin crecer (o, si les da por salir, lo hagan pronto y sin traer tanto tormento); que nada más se me descosa; que mis articulaciones sigan la marcha sin dar sustos; perder peso y regular la tensión arterial...  En fin, creo que se me entiend...

Exageraciones

  Uno, que ve más tele de la que debería, acaba hasta la coronilla de escuchar según qué barbaridades.   Algunas son recurrentes: se han convertido en una moda.   Y la gente las suelta sin despeinarse. Voy enumerando. La primera: “No descansaré hasta que…”   Lo dudo mucho.   La gente a la que le preocupa un problema tanto como para dormir muy poco o nada no suele ser de las que suelta discursos ni lanza arengas.   Y, vamos a dejarlo claro, eso del “No descansaré…” suena a discurso y arenga.   Así que no creo que al orador le vaya a ocurrir lo de no dormir durante una, cuatro, sesenta noches.   No es más que una figura de expresión, claro: para exagerar el compromiso de alcanzar la supuesta solución.   Lo cierto es que el cuerpo tiene unos límites y el agotamiento lleva al sueño antes o después y quieras o no.   Te lo dice alguien que ha convivido con el insomnio mucho, mucho tiempo (y sólo ocasionalmente duerme tanto y tan bien c...

UNOS CUANTOS CONSEJOS PARA ESCRIBIR MEJOR.

  A ver, se me come la impaciencia cuando veo cómo escribe la gente en redes sociales.   Sé que si apunto aquí unos cuantos consejos no los va a leer nadie y básicamente no va a servir de nada.   Pero, qué rayos: quizá yo me sienta mejor.   Ya estará dicho, me lo habré sacado de dentro y el resto es cosa de San Juan y su Libro del Apocalipsis.   Conque hale, vamos allá. Uno, dejad las dichosas comas en paz.   No sabéis usarlas.   Os creéis que por separar todas vuestras ideas con comas lo estáis haciendo bien.   No es cierto.   Dos, corolario (derivado) del punto anterior: no separéis el sujeto del predicado con una coma.   Espera, más fácil: no separéis el nombre del que hace la acción del verbo que dice qué acción hace.   ¿No? Un ejemplo para quien siga perdido sin remedio: Si quieres contar que Perico estaba comiendo galletas debes poner “Perico comía galletas”.   Si lo que haces es poner “Perico, comía galletas” estás...

Homenajes

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  Enlace a la página de Amazon aquí. -----  Para preparar el vídeo, hube de confeccionar unos cuantos carteles con ClipStudio. Quedan fantásticos, ¿verdad?  Tan colorido y pulido todo... Y sí, ay, las musiquillas son algo que grabé con el teclado en una versión vieja de Audacity que tengo instalada en el portátil.  La cosa da para lo que da, mi menda incluido. Por suerte, creo que será suficiente...

Un montón de globos

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  Enlace a la página de Amazon aquí. Para confeccionar estos vídeos, hube de preparar unos cuantos carteles en ClipStudio (como el que podéis ver debajo de estas líneas...) Quedan muy bien: limpios, coloridos, bonitos.