Quieto.
Algo de silencio en casa. Pararme a respirar en condiciones. Quizá el hecho de haber llegado a un acuerdo conmigo mismo para grabar ese vídeo y subirlo a red... Dura veintitrés minutos y veintitrés segundos. La toma, tal como salió; pues pesa tanto que no puedo editarla en mi portátil. Crudo, directo, lo que hay. Costó hora y media subirlo. Yo lo he visto cuatro veces. La duración media de la atención que le ha dedicado la gente que lo ha visto, mi menda incluido, es de ocho minutos y unos segundos. He echado cuentas y dudo que alguien, aparte de mí, lo haya visto entero. Creo que han visto cinco minutos de media y lo han dejado correr... Y el caso es que eso me entristece, pero sólo un poco. Porque tengo claro, cada vez más, que nada de lo que haga os importa. NADA. Estáis en vuestro derecho, por supuesto. Quizá en algún momento sentís curiosidad, pero nada más. Y, ¿sabéis ...