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Apenas prestando atención.

Tuve uno de esos episodios en que mi vista se ve invadida por una media luna de triángulos de bordes luminosos -es difícil de describir- que empieza como un mera distracción cerca del punto ciego y que acaba por ocupar todo el campo de visión...  Sí, uno de ésos que duran unos veinte minutos o media hora.  Los tengo desde hace décadas -tres, quizá cuatro- e hice lo que suelo hacer siempre.  Tumbarme con los ojos cerrados (con ello la cosa no mejora necesariamente, pero tampoco empeora) y esperar a que termine su proceso y se pase. Supongo que es una sobreexcitación o bien de la retina o bien del córtex visual en el cerebro.  A veces me inclino por lo uno y otras, casi me parece más probable lo otro.  Sé que es, como he indicado, cosa de un ratillo y no me preocupa (ya no, desde hace tiempo). Lo verdaderamente peculiar de esta última ocasión es que, una vez me vi libre de sus efectos, retomé la lectura de la novela que estaba leyendo.  Bueno; en menos de ci...

A vueltas con los números.

Así he estado en los últimos días, a vueltas con los números. Estaba viendo "reels" (vídeos cortos) en Facebook cuando encontré uno acerca de la conjetura de Collatz.  Hasta entonces, no sabía de su existencia: nunca me había encontrado con ese problema de mates.  Lo llamo "problema" porque está sin demostrar y, por lo que opina la comunidad mundial, la cosa va para largo... Pero sentí curiosidad.  No perdía mucho por parar y echarle un vistazo; por dedicar unos cuantos ratos pensando en ello.   Lo que viene a decir la conjetura de Collatz es que hay una función matemática muy sencilla que aplicada a cualquier número natural (en principio dicen "entero positivo", que para el caso es lo mismo) termina por obtener como resultado entrar en un bucle cuyo valor más bajo es el número 1.  Ya está. Y la cuestión a probar es simple también: ¿es eso cierto?  ¿Se cumple para todos los números naturales, del 1 al infinito...? Puestos a dar una cierta confianza en ...

Retajos de historias que siguen sin ser contadas: "EL NÚMERO DEL MARTILLO" (la 3ª novela de la trilogía de Stain Harbour).

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Pues sí, lo habéis leído bien: "El número del martillo" hubiese debido ser la tercera novela de la trilogía inicial de Stain Harbour.   En principio, yo la llamaba "La ayudante del mago".  Un mero título de trabajo; a saber la de obras que se habrán titulado así.  No podía usarlo, desde luego.  Pero tenía claro quién era mi protagonista y me servía para ir tirando mientras empezaba a esbozar la historia sobre el papel. Con esta historia iba a introducir la magia, lo sobrenatural, en ese rincón de mi pequeño universo de ficciones.  Aunque era una magia poderosa y extraña que permeaba todo el relato, era también una fuerza incomprendida;  mis personajes no llegan a entenderla en ningún momento.  No saben de dónde viene, no saben su porqué.  No saben cómo detenerla; en realidad, no hubieran podido hacerlo...   Nada saben de la tragedia secreta, ocurrida hace décadas, que lo provoca todo.  O del poder antiguo que aún ha de decir su...