Entradas

SPOILER.

Estaba tumbado, leyendo un rato a ver si me relajaba y cogía el sueño; pero no.  Y volvía a leer. Leía la Mente Salvaje de Natalie Goldberg por enésima vez.  Me resulta familiar, me resulta cómodo.  Pues ella se confiesa imperfecta, pero sabe que cuando escribe hace lo que debe.  Lo que tiene que hacer, ¿entendéis?  Y ve lo frágil y lo equivocado y lo que sale como querríamos y hasta tiene un toque de maravilla.  La entiendo y me resulta fácil dejarme llevar por sus palabras, pues muchas veces son las mías.  La expresión de una vida que no es como querría, pero quizá cumple con lo que toca... Y antes que eso, mientras fregaba los platos, pensaba en lo geniales que son algunas frases de cine.  Cortas, directas, justo lo que hace falta.  Los críticos de este mundo atontolinado lo llamarían "escribir por encima de las posibilidades de uno"...  Puede ser.  Pero de lo que estoy seguro es que eso es escribir muy, muy bien. Pienso en ese p...

Miscelánea.

Luces traviesas en vuelo errático sobre fondos grises, mal definidos. La coincidencia, una vez más, diciendo "Hola". Fotos de un historietista de antes, fotos en blanco y negro.  Su sosias, un actor del siglo de ahora, que ya no es tan nuevo ni parece prometer tanto como se hubiera querido que diera de sí.  Ni de lejos. Los monstruos de todos los días, grandes y pequeños. Horas escribiendo que se me han pasado sin sentir...  Y he acabado desechando lo escrito.  No importa. Un plan de kilómetros y kilómetros caminando en el aire caliente de antes de la cuenta.  Sacarle partido. Las noches, quizá, durmiendo.  Con ayuda de la silicona azul y la persiana que me ignora. Un paseo por el parque; un compromiso ineludible, la luz que lo pinta todo de vida y la profundidad de mi interior como contraste.  Hay intención, pero me pesa la inevitabilidad que se asigna al mundo (ése que no lo es tan tanto, ni tan real). Por delante, un rato de leer y quizá unos minuto...

La especialización constriñe las posibilidades de encontrar trabajo.

Y eso es exactamente lo que hace. Vivimos en un sociedad que organiza las actividades profesionales dentro de marcos estrictos.  Actualmente, lo primero que se te pide como candidato a muchos, muchos, muchos trabajos interesantes es un título académico de algún tipo. Soy un buen redactor; pero no puedo acceder a un trabajo en una revista, un periódico o una emisora de radio o televisión porque no he estudiado periodismo. Me tocó ser parte del personal de la biblioteca de alumnos y de la de mandos durante aquel año de mi servicio militar...  Y luego he sido el encargado de la biblioteca en varios coles en los que ejercí como maestro de primaria.  Compraba libros, les daba de alta, ponía tejuelos, reparaba, prestaba, recogía, devolvía las obras a su lugar en los estantes y usaba el programa de gestión (el ABIES de marras), preparaba y llevaba a cabo actividades de animación a la lectura...  Da igual: hoy día no me puedo presentar a un trabajo de bibliotecario porque no...

Encuentros con bichos.

  Mi último vídeo.  Lo publiqué hace unos días en mi canal de YouTube, pero estos blogs que llevo son algo así como el almacén donde guardo mis mejores trabajos...  Y, quién sabe, quizá así pueda llegarle a alguien más.

Una lectura para disfrutar... ¡O eso espero!

Imagen
  Hola, gente. Acabo de subir a YouTube un vídeo en el que leo -¡entero y verdadero!- mi relato TSUYU...   Y, quede claro, ha sido un auténtico "tour de force": veintitantos minutos leyendo y -quien me conoce, lo sabe- interpretando aquello.  Un maremágnum de emociones, de la tristeza al dolor y al costumbrismo y hasta al humor que se asoma ahí y allá (ay, cielos: ese japonés que suena tan baturro...) Parecía tener pinta de que iba a tardar un poco más de la cuenta en poder aparecer en modo PÚBLICO, para que lo viese todo el mundo; debería haberlo hecho a las ocho de la tarde de hoy y son las nueve pasadas y todavía nada de nada.  Pero bueno: os pongo aquí el enlace para que probéis a ver si ya podéis disfrutarlo. Y, conste, hacedlo cuando tengáis previsto disponer de media hora en exclusiva para no quedaros a medias... Ojalá os guste. 

Nueva portada para "...la mascota".

Imagen
Las portadas de mis libros son cosa mía.  Aparte de tirar de lápiz y papel y rotuladores calibrados, suelo acabar en el portátil y allí monto y pinto y retoco y me vuelvo majareta tratando de dejarlas bien, pero...  Qué se le va a hacer, es difícil.  En el último año y pico -o quizá dos, dos años- he ido aprendiendo por mi cuenta a manejar el programa ClipStudio: un 10% de mirar el manual y el restante 90% a base de probar y probar, metiendo la pata o acertando cuando tengo un buen día.  Me sirve para componer, colorear, limpiar manchas o trazos equivocados, rotular...  Nada de inteligencia artificial.  Mejores o peores, mis portadas son el fruto de las horas que echo (deseando que salga algo que al menos cuele).  Mías y de nadie más. Estoy más o menos contento con lo que he terminado poniendo en la cubierta de "...fresco", pero la de "...la mascota" me ha mantenido inquieto mucho, mucho tiempo.  Nada estaba a la altura de lo que yo quería (que er...

1114

Imagen
  El truco está en contarlo sin parecer un completo idiota… …Y, bueno, no estaría mal.   Porque no se trata más que de compartir algo peculiar.   Bastante interesante, para qué andarnos con medias tintas.   O eso creo. La cosa empezó el viernes de la semana pasada.   Era 30 de enero.   Poca luz, abrigo para el frío, el cielo irregular.   Había salido a dar una vuelta y me acerqué a echar una bonoloto por aquello de si a la suerte le había cambiado el humor y le daba por sonreírme, que falta nos anda haciendo.   Como diría aquel personaje de Arturo Fernández: “Canino, chatín, ¡ando canino…!” Total, que mientras la máquina imprime la combinación aleatoria de rigor me fijo en un décimo de lotería nacional expuesto ahí, colgado de su línea de alambre; uno para el sorteo del día siguiente, sábado 31 (la parte de arriba de la cuesta del mes de marras).   “11104”.   Que me digo a mí mismo: “…Mira qué número tan majo”.   Y pico....