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Otro verano.

  Otro verano. Con la cabeza llena de aire caliente; los restos del que entra calcinado cada mañana por las ventanas que no quieren ni mirar al este, pero no les queda otra.  El sol inmisericorde castigando las baldosas de los alféizares, perdidos de polvo del desierto; nunca se sabe si a horas de que las aguas de una tormenta brusca se lo lleve todo, calor y tierra.  Pero no. La lluvia se resiste a caer.  Y su falta, tan marcada, tan larga ya, nos deja como era de esperar: secos, marchitos, oliendo a cajas vacías hace tiempo. Oyes hablar de una película antigua por la mañana y la encuentras por sorpresa a la tarde, en medio del zapping entre canales.  Y la ves entera o, al menos, hasta que se termina. Caminas para gastarte y luego comes -por desesperación, por ese vacío que antes mencionaba- y lo compensas.  No pierdes ni un kilo de los quince que deberías...  Todos siguen ahí, un peso que te ralentiza y te cansa, una prueba de que afrontas tareas aho...

El fin de una etapa.

Me he dado de baja como escritor de libros autónomo. El último año y medio, la situación resultaba insostenible.  Y, sin embargo, he seguido allí hasta que no he podido más. Porque tenía ilusión.  Porque quería mantener los libros disponibles. Quizá porque todo este tiempo he estado esperando algún tipo de milagro, uno que lo resolviese todo.  Pero no se ha dado. El dicho es que "Cuando se cierra una puerta, se abre otra".  Ahora mismo, no veo nada. Llevo días mandando CV por email a todos los sitios que se me han ocurrido y de los que haya encontrado una dirección que sugiera que hay una persona allí para atender lo que llegue.  Ha habido personas amables que me han respondido, aunque fuese para dar un "no".  Es de agradecer: las buenas maneras, la comprensión.   Se me ocurrió la idea de tirar de Patreon; pero no me parece una solución a corto o medio plazo, pues es algo que requiere dedicación, dejar un fondo largo de trabajo previo, construir....

SPOILER.

Estaba tumbado, leyendo un rato a ver si me relajaba y cogía el sueño; pero no.  Y volvía a leer. Leía la Mente Salvaje de Natalie Goldberg por enésima vez.  Me resulta familiar, me resulta cómodo.  Pues ella se confiesa imperfecta, pero sabe que cuando escribe hace lo que debe.  Lo que tiene que hacer, ¿entendéis?  Y ve lo frágil y lo equivocado y lo que sale como querríamos y hasta tiene un toque de maravilla.  La entiendo y me resulta fácil dejarme llevar por sus palabras, pues muchas veces son las mías.  La expresión de una vida que no es como querría, pero quizá cumple con lo que toca... Y antes que eso, mientras fregaba los platos, pensaba en lo geniales que son algunas frases de cine.  Cortas, directas, justo lo que hace falta.  Los críticos de este mundo atontolinado lo llamarían "escribir por encima de las posibilidades de uno"...  Puede ser.  Pero de lo que estoy seguro es que eso es escribir muy, muy bien. Pienso en ese p...

Miscelánea.

Luces traviesas en vuelo errático sobre fondos grises, mal definidos. La coincidencia, una vez más, diciendo "Hola". Fotos de un historietista de antes, fotos en blanco y negro.  Su sosias, un actor del siglo de ahora, que ya no es tan nuevo ni parece prometer tanto como se hubiera querido que diera de sí.  Ni de lejos. Los monstruos de todos los días, grandes y pequeños. Horas escribiendo que se me han pasado sin sentir...  Y he acabado desechando lo escrito.  No importa. Un plan de kilómetros y kilómetros caminando en el aire caliente de antes de la cuenta.  Sacarle partido. Las noches, quizá, durmiendo.  Con ayuda de la silicona azul y la persiana que me ignora. Un paseo por el parque; un compromiso ineludible, la luz que lo pinta todo de vida y la profundidad de mi interior como contraste.  Hay intención, pero me pesa la inevitabilidad que se asigna al mundo (ése que no lo es tan tanto, ni tan real). Por delante, un rato de leer y quizá unos minuto...

La especialización constriñe las posibilidades de encontrar trabajo.

Y eso es exactamente lo que hace. Vivimos en un sociedad que organiza las actividades profesionales dentro de marcos estrictos.  Actualmente, lo primero que se te pide como candidato a muchos, muchos, muchos trabajos interesantes es un título académico de algún tipo. Soy un buen redactor; pero no puedo acceder a un trabajo en una revista, un periódico o una emisora de radio o televisión porque no he estudiado periodismo. Me tocó ser parte del personal de la biblioteca de alumnos y de la de mandos durante aquel año de mi servicio militar...  Y luego he sido el encargado de la biblioteca en varios coles en los que ejercí como maestro de primaria.  Compraba libros, les daba de alta, ponía tejuelos, reparaba, prestaba, recogía, devolvía las obras a su lugar en los estantes y usaba el programa de gestión (el ABIES de marras), preparaba y llevaba a cabo actividades de animación a la lectura...  Da igual: hoy día no me puedo presentar a un trabajo de bibliotecario porque no...

Encuentros con bichos.

  Mi último vídeo.  Lo publiqué hace unos días en mi canal de YouTube, pero estos blogs que llevo son algo así como el almacén donde guardo mis mejores trabajos...  Y, quién sabe, quizá así pueda llegarle a alguien más.

Una lectura para disfrutar... ¡O eso espero!

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  Hola, gente. Acabo de subir a YouTube un vídeo en el que leo -¡entero y verdadero!- mi relato TSUYU...   Y, quede claro, ha sido un auténtico "tour de force": veintitantos minutos leyendo y -quien me conoce, lo sabe- interpretando aquello.  Un maremágnum de emociones, de la tristeza al dolor y al costumbrismo y hasta al humor que se asoma ahí y allá (ay, cielos: ese japonés que suena tan baturro...) Parecía tener pinta de que iba a tardar un poco más de la cuenta en poder aparecer en modo PÚBLICO, para que lo viese todo el mundo; debería haberlo hecho a las ocho de la tarde de hoy y son las nueve pasadas y todavía nada de nada.  Pero bueno: os pongo aquí el enlace para que probéis a ver si ya podéis disfrutarlo. Y, conste, hacedlo cuando tengáis previsto disponer de media hora en exclusiva para no quedaros a medias... Ojalá os guste.