Mensajes.
Mensajes, sí. Dentro de la metafórica botella, llevados por la corriente hacia algún lugar del futuro.
Te das con ellos mientras lees un libro, zas, casi se diría que a traición. O cuando por A o por B revisas las carpetas donde en su día ibas guardando -acumulando, sería el término más ajustado- tus documentos, tus papeles, tus cadenas para con la vida.
Y te encuentras con esa otra versión anterior de ti, más ignorante, y por lo general lo mejor que puedes hacer es asentir, comprensivo, y dejarla pasar lo antes posible. Porque cuantas más vueltas le des, va a ser peor...
O te puede ocurrir como a mí hoy, hace un rato. A la hora de comer.
Suena una canción, algo que le gustaba a un viejo amigo. A uno ya perdido, tantos años atrás...
Y te acuerdas. De la letra, por supuesto, pero sobre todo de la persona. Oyes la canción entera, te la sabes de carretilla.
No estaba en casa, entendedlo. Estaba comiendo fuera...
Aquello se termina, el tema entero, y la pantalla de la tele del restaurante se queda con la foto de la carátula del single. ¿Se sigue diciendo así? ¿Carátula, single...?
Y luego vuelve a enganchar, a sonar. La misma canción. Vamos, desde el principio: una vez más.
Algo inesperado. ¿Un accidente de programación... O quizá la forma en que corre el bucle de los vídeos musicales?
Y casi te quieres creer que aquel muchacho está allí, presente, a tu lado. De alguna forma vaga -sólo en mis neuronas, dibujando pautas con todo lo que se me ponga delante- y sin saber muy bien por qué...
Aunque esto último debería ser evidente.
Memoria. Recuerdos. Pintados de simpatía, de melancolía, una leve punzada de dolor a la que, también, poder dejar pasar por alto. Una cierta complicidad... Si lo sumas todo, el material del que estamos hechos. A fin de cuentas, no podemos ser otra cosa. Ni entender algo que nos sea ajeno.
Mensajes. De uno para sí mismo, sin intención. "Esto somos, esto fuimos en algún momento a lo largo del camino". Fantasmas antiguos, de rápido desvanecer... O no.
Retroalimentación. Intuitiva, espiritual, intelectual (por grande que aquí pueda caer la palabra, aunque "inteligir" resulte el sinónimo más evidente de "entender" y, por tanto, toca usarla).
Pistas. Roces. Ecos.
Con un atisbo de trascendencia o sin él. Una mera afirmación, frágil, puede que innecesaria. Pero entonces, ¿para qué...?
Rompen el silencio de fondo, ése que tanto cuesta conseguir.
El mero apunte de una idea. Una señal, un punto de luz en la oscuridad borrosa. Mientras avanzas junto a las horas del día, muchas veces sin saber muy bien cuánto o hacia dónde.
Mensajes.
O no.