Nueva portada para "...la mascota".


Las portadas de mis libros son cosa mía.  Aparte de tirar de lápiz y papel y rotuladores calibrados, suelo acabar en el portátil y allí monto y pinto y retoco y me vuelvo majareta tratando de dejarlas bien, pero...  Qué se le va a hacer, es difícil.  En el último año y pico -o quizá dos, dos años- he ido aprendiendo por mi cuenta a manejar el programa ClipStudio: un 10% de mirar el manual y el restante 90% a base de probar y probar, metiendo la pata o acertando cuando tengo un buen día.  Me sirve para componer, colorear, limpiar manchas o trazos equivocados, rotular...  Nada de inteligencia artificial.  Mejores o peores, mis portadas son el fruto de las horas que echo (deseando que salga algo que al menos cuele).  Mías y de nadie más.

Estoy más o menos contento con lo que he terminado poniendo en la cubierta de "...fresco", pero la de "...la mascota" me ha mantenido inquieto mucho, mucho tiempo.  Nada estaba a la altura de lo que yo quería (que era hacer un dibujo estilo cartel de cine pintado a la antigua).   Al final, uno casi se rinde...  Pero no del todo.  Y por eso me ha dado esta semana por rebuscar entre mis dibujos a medio hacer y tratar de elaborar un montaje en condiciones con la idea de pasarlo por el filtro de "Invertir" de Photoshop y -poniéndole los rótulos del título y mi nombre y un par de detalles de color- conseguir una portada que me resultase atractiva durante al menos cinco minutos.

Ha sido el tira y afloja de siempre durante los últimos dos días: quita esto, pon lo otro, prueba un color distinto...  Ay.  Pues eso.

Y lo que ha quedado es una imagen de portada que a la hora de aparecer en el formato físico no se va a poder apreciar como merece.  Una pena.  Demasiado contenido.  Una vez más, por culpa de mi obsesión, mi sensación de horror vacui -la de que algo no es suficiente- y mi maldito perfeccionismo, que mira tú para qué.

Conque os la he puesto en tamaño grande al principio de esta entrada del blog (y algo menos al final del todo con la intención de alcanzar a abarcarla entera de un solo vistazo) para que podáis apreciar todos los detalles: el detective Kajizo rodeado de todas esas estrellas del cielo nocturno que en el sueño de Miri son las luciérnagas del verano de antaño (como motas de luz volando en el césped de atrás de la casa de Abu).  Lowsky, la estrella de los Groundgunners (un antiguo cañón de perfil en el parche del hombro, la mecha encendida), tenso y centrado en batear.  La propia Miri (en el uniforme de jugar en casa de los Choosers) con versiones en miniatura de la locura -envuelta en una camisa de fuerza, tocada con un embudo y canturreando una tonadilla alegre y desquiciada- y la muerte sobre sus hombros (en lugar de los consabidos "ángel" y "demonio" que tantas veces hemos visto en los dibujos animados).  La rosa, también en un sueño, no es sino referencia al nombre de su madre.  Trudy, Paige...  Y la abuela, soporte emocional de nuestra heroína.  La fatalidad en la pesadilla, con la forma del fantasma de su padre: silencioso, quieto, triste...  (Tenía una pose mejor para él, pero nunca la he llegado a resolver como deseaba).  Sam, como niño, leyendo comics en su imaginaria guarida de los piratas de Present (papagayo sobre calavera, dagas, mapa del tesoro y arqueta con monedas incluidos).  Los Outliars y Lucas Drive...  Ahí se me fue la mano haciendo sombras con tramas de distintos grosores en el lienzo escaneado del original; en positivo, quiero decir... y quedaban bien.  Pero no tengo claro si ha sido o no un acierto tal como han quedado en la versión de negativo.  La cabeza de Puppy Chooser, tan sólo una máscara en manos de Miri (aparte de llevar en la derecha una bola del partido).  Y los dos detalles de color que ya he mencionado más arriba: el logo de los Choosers (fueron un montón de horas hace meses para dejarlo como se merecía a partir de un boceto más bien torpe, primerizo) y la pelota del homerun de Sam, dibujada del natural -tomando como modelo la que tengo yo en casa- y luego coloreada con una capa tras otra de grises, marrones y azules en ClipStudio.  

En fin, ahí la tenéis: un rato de curiosear profundizando en el dibujo a medida que lo aumentéis y os fijéis.  Daos tiempo.  Es un regalo que os hago: no necesitáis ir de museos hoy, con esto tenéis de sobra para pasar un buen rato...  Y ciertamente, espero que lo sea.

Llevo idea de abrir a continuación una entrada alternativa en mi otro blog, el de los dibujos, con versiones de la misma portada pero en otros colores.  No sabéis la cantidad de probatinas que hice y me parece una pena no daros la oportunidad de echarles un vistazo al menos a las últimas, las casi definitivas.  En cuanto la tenga lista, volveré atrás y os pondré aquí mismo un enlace para que podáis hacer click y verlas.

Ojalá os guste.



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