Hallado.
No sé cómo ha ocurrido, pero al parecer alguien me ha encontrado hoy... Y a lo grande. Por lo visto, hoy la gente ha entrado 552 veces en mi blog. Y ninguna de esas visitas era mía. No, porque el blog no las cuenta (elegir tal opción era la única forma de saber si alguien más me leía o no).
Lo primero que he pensado es que se tratase de alguien que me conociese de antes y me hubiese perdido la pista durante unos años... Porque la otra alternativa a eso es que se tratase de una persona nueva y totalmente desconocida para mí a quien hubiese dejado flipando. Y eso me cuesta mucho, mucho creerlo, dadas las circunstancias. Mi vida es humilde y tengo bastante claro que al mundo no le importo (dicho así, en general).
Y me he imaginado la impresión que quien sea se habrá llevado de este cajón de sastre mío al darse de narices con nueve o diez canciones torpes de aficionado, un montón de artículos con temas de lo más dispar y variopinto (entre ellos mi solución sencilla para el enunciado de Fermat, el que dio pie a su famoso Teorema Final) y una novela entera.
Pero luego, hurgando en la sección de Estadísticas, para mi sorpresa descubro que entre esas 552 visitas... 212 son de Estados Unidos, 135 de Alemania, 86 de Países Bajos, 59 de Finlandia (¡Finlandia!), 18 de Francia, 15 de Australia, 6 de China (¿cómo es posible?), 6 de Hungría, 5 de Reino Unido, 4 de Portugal, 3 de Rumanía, 2 de Suecia, 1 de Suiza, 1 de España, 1 del territorio de Hong Kong y 1 más, la última, de Sudáfrica.
Wow. Ahí. Va.
Y no entiendo nada. Lo único que se me ocurre es que alguien con seguidores en alguna red social ha encontrado mi blog, lo ha comentado en un post y el resultado ha sido esa interesante avalancha de visitas de curiosos. Pero mi blog está en castellano... Bueno, una de las canciones está en inglés y los artículos de matemáticas con lo del enunciado de Fermat, lo mismo; igual, igual la cosa iba por ahí...
Conque, en fin, ni idea. Da un poco de miedo y me siento raro. Y creo que lo mejor que puedo hacer es no darle demasiadas vueltas y dejarlo correr.
Lo he descubierto cuando entraba aquí a poner que, hey, he publicado una pequeña antología de historias cortas en Amazon. La integran los dos cuentos fantásticos de ambientación oriental que escribí este verano pasado ("Tsuyu" y "A falta del señor Himura"), mi relato breve de ciencia ficción -y crítica social- "En órbita de ordalía" (que carecía de publicación en papel) y dos principios de historias ("Hecho un cromo por ti" y "Casi") que llevan algunos años en el cajón de mi escritorio y nunca he sabido cómo continuar... Pero que de por sí son algo entretenido para leer y dejan en la cabeza narrativa suficiente como para dar a mis lectores/as una idea de lo que quería contar (más cierto contenido cómico, de lo más ligero, que siempre es de agradecer). Les di un repaso rápido para pulirlos y actualizarlos lo justo y hale, p'alante.
Con eso me ha salido un librito tan fino que ni tiene créditos en el lomo, pero mira: es manejable, cómodo, fácil de leer... Y eso es de agradecer. No quiero mentiros, lo publiqué porque yo mismo quería tener esos trabajos bien encuadernados para disfrutarlos a gusto, como se merecen.
El librito, todo hay que decirlo, lo acabé titulando "Tsuyu y otras extrañas historias de amor", pues creo que eso es exactamente lo que son. Para pasar un buen rato o eso espero. Para emocionarse, llorar, reír o acabar soltando un resoplido y un "¡...Venga ya...!" A mí, creo que ya lo he dicho, me gusta cómo ha quedado. Y espero que a quienes le deis una oportunidad os acabe gustando tanto como a mí.
Le hice una portada muy simple y efectista, algo para salir del paso:
Y si queréis echarle un vistazo a la página de venta en Amazon para curiosear un poco, simplemente podéis hacer clic aquí.
