El indignado.

Hoy le he pedido a Dios que me matara.  Dos veces.

Pero nada.

Y no, no estoy enfermo.  Lo que estoy es harto, hastiado.  A no poder más.

He sido educado, conste.  Se lo he pedido por favor.  Y lo he planteado de una forma muy clara: "Mira, me tumbo un rato...  Y en cuanto me duerma, es tan simple como que no vuelva a despertar.  Sin dolor, sin miedo, sin angustia.  Ya está.  Una salida fácil, ¿ves?".

Por que me tocara algo de suerte (o de mínima consideración) por una vez en la vida.  Sí: por una vez, no pagar sin necesidad.  Pero claro...

Supongo que es más divertido de la otra forma.  "Déjalo que se reconcoma.  Déjalo que siga sufriendo.  A ver qué se le ocurre.   Igual hasta nos sale con algo interesante, no sería la primera vez..."

He pasado un montón de horas...  Iba a decir "sombrío", pero no ha sido sólo eso (sí, yo le pongo tilde a "sólo" cuando se refiere a "solamente".  Que os zurzan).

Las he pasado muy, muy enfadado.  Y aquí vuelvo a ser educado.  No es que lo merezcan ni la situación ni el texto ni el bromista de marras, pero uno es así.  Y dentro de "así", por cierto...  Nunca me ha hecho gracia eso que llamáis "bromas".  Ni de lejos.  Si me conocieseis, si me conocieseis de verdad, no es que se os fuesen a quitar las ganas de "bromear"...   Es que saldríais corriendo.

Porque uno se sujeta.  Se sujeta muchísimo.  Pero toda paciencia tiene un límite.  Y el de la mía lo cruzasteis hace mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho tiempo.  Conque...  

De nada.

Por decirlo de una forma tan suave que me resulta ridícula, ahora mismo ando bastante "rebotado".  Con los tiempos del graciosillo en cuestión y con el mundo al completo -hatajo de miserables- que o bien le ríe la gracia o bien se calla la boca...  Cualquier cosa por no incurrir en las iras (o el capricho) del marionetista.

Y, hey.  Qué queréis que os diga.

Ha cometido un error.

Porque cuando uno es insignificante se le suele pasar por alto.  

Pero, veréis, yo soy creativo.  Me sale solo (ahora toca no ponerla: "sin otra compañía que la de uno mismo").  Y tenerme todavía por aquí y en marcha mientras el sol sube y baja, como Cantinflas, va a acabar por servir para que se me acabe ocurriendo algo.

Me imagino la cara de estupefacción, de incredulidad que estaréis poniendo.  El "¡Venga ya! ¿A quién dices que se la vas a devolver...?"

(Lo mencionaba Terry Pratchett 

en una de sus novelas.  

Puestos a elegir, 

promete lo imposible... 

¿Por qué no? 

Ya lo he hecho alguna vez.  

"Cosas que no os creeríais..."  Ja).

No sé quién fue ese imbécil que dijo aquello de "...Elige tus batallas con sabiduría".  Qué tontería.  No puede ser.  Cualquier enfrentamiento, cualquier conflicto acaba costando caro.  Y al que más caro le cuesta es al más pequeño, al más débil.  Tanto que quizá no se recupere de ello jamás.

Nah.  Quizá no me tengáis por mucho, pero soy un poco más piturrín que todo eso.

¿A quién se la voy a jugar? 

Al truco del mago, por supuesto.  

A la ignorancia colectiva.  A los supuestos planes previstos.  A la monótona pero ah, engañosa percepción del parsimonioso fluir de la realidad.  

Le voy a joder el juego, así de simple.  Donde más le duela.

Y tanto como pueda.

(Lo cual es impresionante...)

Pero aquí nos conocemos todos.  Cuando algo pasa de lo físico a lo metafísico, perdéis el interés muy rápido.  De repente, ya no cuenta.  Total...  "Menuda tontería".  O "Al fin se le ha ido la cabeza.  Y parece que del todo..."

Da igual.  Ya no me importa vuestra opinión.  

(Nunca ha sido demasiado acertada, todo hay que decirlo).

Y sí.  Ahora mismo...

ESTOY SONRIENDO.

Corre, maldito traidor.  Corre.




Entradas populares de este blog

Una solución sencilla.

A simple solution.

Something I didn't think of.