Mi novela "¡TE LEO, CIELO!" Cap. 31 / Pam sin miedo (sin pasta, básicamente).
Las oficinas de la revista Ignotia se
hallan en el sótano de Bob "Morlaco" Berzinski. La combinación
de archivadores y equipos informáticos con la lavadora, las cuerdas de tender y
un montón de cajas de cerveza me hacen sentir de lo más relajada. Una vez
más, no tengo un trabajo: sólo algo con lo que ocupar mi tiempo.
"Morlaco" tiene un apodo raro, pero a qué
nos vamos a meter con lo que es apropiado o no para el director, redactor jefe
y editor de una revista sobre fenómenos paranormales...
"Morlaco" es un tío alto, altísimo, delgado como un palo y atacado
por una fenomenal carencia de pelo: el poco que tiene es fino y claro, aunque
bastante bien repartido. Tiene ojos de loco, de los que te miran con
intensidad. "Morlaco" es de esas personas que se paran a pensar
antes de decir nada. Esto llevará un rato.
-Conque tú eres la amiga de Berry.
-¿Berry?
Otra pausa. Las ruedecitas dentro de su cabeza
llevan puesto el silenciador. Eso o su caja craneal está hecha del mismo
cartón blandurrio, algo pasado y con pintitas con que se hacen las hueveras.
-Bernadette Randall.
-¡Ah, Randall la de Dover!
-Todos somos de Dover.
-¿Paisanos o, no sé, como un punto cero de la materia
primordial?
Sonríe con malicia. Ay, jolín.
-He leído tus relatos.
-¿Los de la página web de Jill?
"Morlaco" asiente despacio, reflexivo.
Viste una camiseta como las que llevaban las chicas del Can Galán el día de la
fiesta en el Pub de la Urraca Nuclear: amarillo canario con un gran
círculo blanco en medio y allí una silueta en lila de escorpión africano tamaño
natural con alitas, corona y arpa en la pinza que cae a la derecha. No
sé, a lo mejor se la ha puesto para darme algo conocido, una conexión con
Randall y las demás. "Todos somos de Dover". Entonces,
caigo en la cuenta: según Susan, las camisetas se las había diseñado un
amigo...
-Es una buena idea -le doro la píldora señalando el
emblema de la camiseta.
-Gracias. Iba a ponerle un slogan alrededor,
pero dudaba entre "Mi nueva arma es un arpa" y "Veneno en el
cielo". Al fin tiré de la versión muda -se encoge de hombros,
dando a entender que para él así ya vale. -Y sí, los relatos de la página
web de tu amiga... Bueno, son algo raro. Corrígeme si me equivoco,
pero creo que os estáis riendo del género a carcajada limpia.
-Nada que añadir.
-Ya me lo imaginaba. Sin embargo, aquí nos
tomamos los fantasmas muy en serio. Si alguien dice haber visto algo, lo
citamos. Si hay algún tipo de prueba, la mostramos. Y si se nos
ocurre una conexión, la comprobamos. No buscamos sustos fáciles.
Tampoco risas fáciles. Supongo que me explico con claridad.
-Ambarina -le corto. -¿Por qué yo,
entonces? ¿De qué sirve la farsante en casa del creyente?
-Porque escribes bien pero aún lo puedes hacer
mejor. Porque aquí puedes foguearte. Y porque es verano, hace calor
y mi cabeza no funciona como debería. Pero -cruza los dedos- si tienes madera
puede servirme.
-Traduzca, jefe -lo desafío, con voz algo cansada.
-Dame un artículo. Dos mil palabras. La
tarifa mínima aquí es un "Gracias, chaval". Si me gusta tu
trabajo, te subo el cheque a cien libras. Y te avanzo otras... Un
momento, toma... 150 para gastos del viaje. Pagamos los gastos de viaje,
claro: tren, comidas... Siempre que me pases los recibos y no sean de la
panadería de la esquina.
Me he quedado a cuadros. Esto no me lo esperaba.
-¿Viaje?
-Claro. Investigación sobre el terreno, novata.
Es la norma básica del periodismo.
"Morlaco" rebusca encima de su
escritorio. No encuentra lo que sea que esperase encontrar allí; gruñe,
va a los archivadores y tira del segundo cajón. En menos de tres segundos
tiene una subcarpeta en la mano.
-Aquí le damos a todo: luces en el cielo,
desvaríos de fundaciones privadas con dinero para gastar en experimentos
chorras, abuelas aparecidas al fondo de tus fotos de fiesta de Paso del
Ecuador... A todo. De momento, tú vas a terreno conocido: casa
encantada de solera, un reconocimiento sobre el terreno, el punto de vista
personal y la descripción detallada con un toque de creatividad. Sin idas
de olla, por favor: esto es periodismo, no un certamen de poesía
modernista.
Buenooooooooo. A la mera mención de las palabras
"casa encantada" se me han puesto los pelos de punta.
-Uh, ¿sola y de noche?
-Naaaaah -sonríe. Con que la visites con el
grupo turístico de media mañana, ya está bien. Toma -me pasa la
carpeta. -Estúdiate esto. Testimonios, psicofonías, documentación
de los propietarios. Empápate bien, ve allí, observa, toma nota
mental (escrita si lo necesitas y ruego por que no...)
-Harmey Manor -leo en alto. -En un remoto lugar
de... ¿Nottinghamshire?
-La casa actual fue reconstruida hace poco más de un
siglo sobre restos quemados de trescientos sesenta años, pero en el solar se
viene construyendo desde el siglo XII. Te lo vas a pasar bomba -dice, y
hace gesto de acompañarme a la puerta. La entrevista ha terminado y vaya,
ni siquiera se me ha pasado por la cabeza decir que no. Mmmh.
Bah. Lo tomo.
-¿Para cuándo?
-¿Primeros de la semana que viene es posible...?
Calculo. Mi agenda está llena de uh, veamos:
amor, ratos de floristería, amor, intentar no pensar en la tarjeta de Mike
Miles DeMoors (desde hace más de tres semanas), amor...
-Seguro. Marcho mañana, pasado como mucho y te
lo traigo el lunes.
-Excelente. Oye, una cosa más.
Ay, madre.
-¿Sí?
"Morlaco" estrecha sus ojillos lentos y
fijos. "Morlaco" va a mostrar sus cartas.
-¿De verdad fuiste tú la que descubrió "Sabios de
Oriente"?
Ay, Dios.
Salgo a la calle. Esto resulta preocupante: mis
credenciales siguen persiguiéndome. En ese momento, el móvil suena:
-¡Hey, Pam! ¿Qué tal ha ido la entrevista?
¿Algo interesante?
Gracias, dioses. Gracias por darme mi propia
compañera en lo embrujado.
-Tú estás libre mañana, ¿verdad, Rebbeca?
-Bueno, tengo que sacar el coche a darle una
vuelta. Por cargar la batería, más que nada. ¿A dónde vamos?
-Como si no lo supieras.
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